<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2317369449867400060</id><updated>2012-02-05T23:13:31.272+01:00</updated><category term='El Último Virtuali'/><title type='text'>La Familia Virtuali</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Señor de Pétille.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1562/1860/1600/peti.2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>6</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2317369449867400060.post-8520799433546708933</id><published>2007-01-30T21:54:00.001+01:00</published><updated>2007-01-30T21:55:11.967+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Último Virtuali'/><title type='text'>CAPÍTULO V. EL SECUESTRO (Segunda Parte)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En el último instante, cuando ya parecía que el choque era inminente, el avión hizo una maniobra inesperada y con una apurada pirueta salvó el obstáculo, pero el Petiglia comenzó a mosquearse.&lt;br /&gt;¡Andino! ¡Andino! –gritaba el Petiglia, llamando a su compañero de vuelo. ¡¡Andino, cogno!! –continuaba Petiglia, esta vez, agarrándolo del brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansado de llamarle, el Petiglia decidió acercarse a la cabina para averiguar a qué estaba jugando el piloto, pues la maniobra anterior había sido muy peligrosa. En ese momento, se oyó por los altavoces: “Papaparaparapaaaaaa, jiu, les informamos que dentro de unos minutos aterrizaremos en el Aeropuerto de Palermo, permanezcan sentados en sus butacas y abróchense los cinturones, grazzie. Tran, tran.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Petiglia no tuvo más remedio que sentarse y esperar, ya que no podía ir de un lado a otro en la complicada maniobra del aterrizaje, teniendo en cuenta el pavor que le tenía a esos aparatos voladores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en el Cantábrichi, el Padrino entraba por la puerta con la intención de poner al día a sus capos de la situación. Desde la Avenitta la apariencia del Cantabrichi era la de un bar normal, pero a la izquierda de la barra, detrás de unas cortinas negras había un salón desde el que se accedía, bajando unas escaleras, al escondite de los capos. El Padrino llegó al lugar y saludó uno por uno a todos ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sala estaba decorada de forma austera, y el antiguo restaurante tapadera seguía conservando su mobiliario. En el centro de las mesas había un pequeño escenario donde tenían lugar actuaciones de todo tipo que entretuvieron un día a los comensales, pero de eso hace ya mucho tiempo, y el Cantábrichi obtiene sus ingresos gracias a la colaboración con la Cosa Nostra. El Padrino hablaba desde ahí, con la apariencia de un monologuieri que interpretaba sus guiones. Desde la primera fila escuchaba muy atento Giusseppe Giovanni, Il Pastrana, que era el Caporregime del distrito musicale. Il Pastrana se encargaba del abastecimiento de armamento y municiones a todos los Virtuali, y a pesar de su juventud era uno de los capos mejor considerados en la Virtuali, y de ahí su importante cargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su lado estaba el Moini, Consiglieri de la Familia Virtuali, a pesar de ser de la Barriatta. Según manda la tradición siciliana, el requisito que debe cumplir todo Consiglieri es que sea del Casco Antiquo, a ser posible del Barrio de la Vigna; hoy en día esa norma cayó en desuso debido al auge que han tenido grandes capos de las Porta di Terra en la Reunión de Familias, como Giar Carlo Aragoni, oriundo del Lagunaro, o Gian Emmanuelle Il Valdesi, que se bautizó en Santi Severiani. Il Moini, se ha encargado de traer a varios capos de su antigua familia, y por eso ocupaba un lugar de privilegio en el organigrama de la Virtuali.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Han intentado acabar conmigo –dijo el Padrino a sus capos. Buscaban la Credinciali, no hay duda –aseguró.&lt;br /&gt;-¿Acaso fueron los hombres de Bustelo? –preguntó un pequeño gran capo desde la esquina.&lt;br /&gt;-Que va, Luciani –dijo seriamente. Esta vez me temo que es gente mucho más peligrosa, además, el estado mental de sus hombres me preocupa –dijo.&lt;br /&gt;-¡¡Don Valdivieri y los Maharajahi!! –gritaron varios capos.&lt;br /&gt;-Sí, estoy seguro que fueron ellos –afirmó con rotundidad. Tenemos que acabar con la Escuela di Carnaval, y con su pegna en el Porto di Santa Madonna.&lt;br /&gt;¡¡Vendetta!! –gritaron todos los capos. ¡¡Ese Capo!! –alzando sus copas al aire. ¡¡Iiiiiiinnnnn!! –y brindaron.&lt;br /&gt;-El plan es sencillo, tenemos que poner una bomba lapa de pelo en el coche de Don Valdivieri, y lanzar varios cócteles Molotov, de pistachito y arvellana, en la pegna dil Porto –explicó el Padrino. Lo que pasa, es que nuestros especialistas no están disponibles todavía.&lt;br /&gt;-¿Acaso están de baja? –preguntó uno de los capos.&lt;br /&gt;-No, mucho peor, el Petiglia, experto en bombas lapa de pelo ahora está apagado o fuera de cobertura.&lt;br /&gt;-¿Y el de los pistachito y arvellana? –preguntó otro capo.&lt;br /&gt;-De eso se encargan los del Commando San Raffaelle, y como no aparezcan pronto, les voy a dar de cosquis –concluyó, sacando la lengua hacia atrás entre dientes.&lt;br /&gt;A unos kilómetros de allí, el Petiglia bajaba del avión y se fue a por el piloto, como dicen los sicilianos, de tirona.&lt;br /&gt;-¡¡Ma tu ere tonto o un filio de mala mamma!! –mientras abofeteaba al pobre piloto, que se tapaba la cara como podía.&lt;br /&gt;-¡Pare! ¡¡No!! ¡¡No me pegue!! –balbuceaba, intentando zafarse de las tortas del Petiglia.&lt;br /&gt;-Si es que ere tonto –y continuaba abofeteándole.&lt;br /&gt;-¡¡Pare, por favor!! No me haga daño que no ha sido culpa mía… ehm, la verdad es que me he mareado en esa ciudad de Seviglia, yo es que soy mu de la tacitta y cuando veo el campo del Beti me entra fatiguita –le dijo, intentando ganar su confianza.&lt;br /&gt;-Je, je, la verdad es que estos sevigliani… -rió el Petiglia, mientras le soltó.&lt;br /&gt;-Oye, y tu amigo ese de la llama, ¿no sale? –preguntó.&lt;br /&gt;-Creo que ayer se casaba allá en Lima y debió pegarse una buena fiesta –contestó Giusseppe. No creo que haya problemas en que se queden ahí en el avión, durmiéndola, mientras yo resuelvo mis asuntillos –continuó Giusseppe. Además, tiene trabajo hasta Febraio –sonriendo.&lt;br /&gt;-Y esos asuntillos, ¿tiene que realizarlos aquí en Palermo? –preguntó.&lt;br /&gt;-Pues, hombre, la verdad –dudando- es que me dirijo a la tacitta pero…&lt;br /&gt;-¿No tiene medio de transporte? –interrumpió, mientras el Petiglia asintió con la cabeza. Debió empezar por ahí, amico, sono molto agradecido con mis jefes, y ustedes se han portado muy bien conmigo –díjole, acariciándose la cara, todavía calentita de los tortazos.&lt;br /&gt;-Lo siento hombre, es que volando me pongo muy nervioso –se disculpó el Petiglia.&lt;br /&gt;-Prego, prego, le puede pasar a cualquiera –continuó, mientras agarraba del brazo a Giusseppe. Venga conmigo, que le llevaré a la tacitta en un momento… ¡Confíe en mí! –sentenció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salieron del Aeropuerto y el piloto se llevó al Petiglia hasta un aparcamiento cercano. Entraron en un coche negro con los cristales oscuros, y antes de arrancarlo, el piloto encendió el aparato de musica y se escuchó:&lt;br /&gt;“A ti Israeeeeeeeeeel, te venimo a cantaaaaaaar…”&lt;br /&gt;-Mamma mía, esta cinta no se consigue ya ni en el Mercatto Negro –dijo el Petiglia, sorprendido.&lt;br /&gt;-Tengo algunos contactos… -comentó el piloto, sonriendo.&lt;br /&gt;-Esto te habrá costado un dinero en los baratillos –aseguró el Petiglia.&lt;br /&gt;-Te equivocas, esto es del almancén clandestino que tiene Il Melli en Il Hospitale di muggeri.&lt;br /&gt;-Stronzzi…&lt;br /&gt;-Mira, creo que puedo fiarme de ti… -susurró, mirando a su alrededor. Bájate del coche, que voy a enseñarte algo.&lt;br /&gt;-Claro –dijo antes de ir a la parte trasera del vehículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El piloto abrió el maletero y detrás de un doble fondo había unas doscientas cintas de Isquierdo Produzzione sin abrir, y otras tantas del Melli. También había muchos discos en vinilo, libretos y carteles de Carnaval. El Petiglia estaba alucinando allí y no dejaba de coger cintas y decir: -“Los Músicos del Racataplán”, “A mí me tocó la China”, “Las Cotorritas de Portugal”, “Los Dedócratas”, “Los Gorilas”, “Sin Plaza de Toros en Cádi, se desliarán 6 ovillos 6…” ¡¡¡Ma esto es un tesoro, amico mío!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira aquella del fondo –señalándole un vinilo- tráelo, verás que bastinacci.&lt;br /&gt;-¿Cuál? ¿Los Escarabajos Trillizos? ¿La original? ¿La de concurso? ¿no será la que sacaron después? Ohhhh… esto es lo migliori…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, el piloto lanzó un golpe seco y certero en la sien de Giusseppe, con el libreto del coro de Julio Pardi, y cayó desplomado dentro del maletero, con la cinta de “Cine Cómico” entre los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ábreme las puertas que me vienen alcanzando, que me han dao el alto entre Cádi y San Fernando –comunicó el piloto por radio.&lt;br /&gt;-¿Qué dise Cantuesi? –preguntó una voz.&lt;br /&gt;-¡Qué te acerques a Romerijo a por gambas, que el cangrejo lo pongo yo! –dijo riendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, alguien despertaba en el avión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde estamos, Uchi? ¿Y la Boda? ¡Mamma! La cabeza me va a estallar. Ma, ¿esto que caraggio es? –leyendo en el papel que Giusseppe le había dejado- “Estas son las Doce Pruebas Andino, haz lo que se te indica y el Domenico di Pignatta nos vemos, ¿capishe?”, ¿Capishe? ¡porco dio! Ma io no capito nada bambino…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda el potente narcótico había hecho mella en el cuerpo resacoso del Andino y aún seguía bajo sus efectos. De nuevo, en el coche negro de los cristales oscuros, alguien reía de forma siniestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ja, ja, ja, cuando te lleve a Don Valdivieri seguro que me dan una credencial y un vale descuento para el Supersol, ja, ja, ja. Y dentro de dos años me dejará ser postulanti, ja, ja, ja.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2317369449867400060-8520799433546708933?l=lafamiliavirtuali.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/feeds/8520799433546708933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2317369449867400060&amp;postID=8520799433546708933' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/8520799433546708933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/8520799433546708933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/2007/01/captulo-v-el-secuestro-segunda-parte.html' title='CAPÍTULO V. EL SECUESTRO (Segunda Parte)'/><author><name>Señor de Pétille.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1562/1860/1600/peti.2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2317369449867400060.post-2654433987067724554</id><published>2006-12-02T20:35:00.000+01:00</published><updated>2006-12-02T20:43:52.533+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Último Virtuali'/><title type='text'>CAPÍTULO IV. EL SECUESTRO (Primera Parte)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El Bar Cantábrichi era un modesto negocio controlado por la Familia Virtuali, desde donde planeaban la mayoría de los trabajos que realizaban. El Padrino y los demás capos se reunían cada noche allí para afinar nuevos golpes, puntear todos los resquicios legales, llevar un buen compás al golpear las cajas registradoras que reventaban y sobre todo, rasgar las cuerdas de los políticos, jueces y policías de la ciudad para que en la Reunión de Familias no les den un caggionazzi. El Padrino había llamado al Petiglia justo después de sufrir aquel atentado en el Bar de Óscari para que se reuniera con él y los capos en aquel Bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No me lo coje, el muy canalla! –gritó desesperado en la puerta del Cantabrichi. “El número al que llama no existe”, ¡¡vaffanculo!!, siempre está igual… cambiando de número como de pistola –maldijo antes de entrar y reunirse con los capos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento el avión privado de Giovanni Sandro, el mítico “Air que Mamar”*, llevaba unos minutos en el aire, cuando la llama del Andino comenzó a agitarse y a sufrir unas extrañas convulsiones que inquietaron a su dueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-So, Uchi. Estate tranquila que ya queda menos –le decía mientras le pasaba la mano por el lomo al animal, que estaba bien atado en un pequeño habitáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto una violenta turbulencia sacudió al aparato y tanto el Andino como Giusseppe se dieron un buen coscorrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye, ve y pregúntale al piloto a ver que caraggio está facendo –sugirió Giusseppe Il Petiglia a su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Andino, se repuso del golpe y se acercó a la cabina del piloto para preguntar qué pasaba. Mientras, el Petiglia se quedó al cuidado de la Uchi, la llama del Andino, que estaba algo trastornada -Mira que como me eche un gapo te meto enh.&lt;br /&gt;En ese momento en la cabina el Andino recriminaba la actitud del piloto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye, stronzzi, me dijiste que sabías llevar un aparato de estos, y que tenías no se cuántas horas de vuelo a nivel usuario y nivel medio aterrizando y despegando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ma, non ti preocupare bambino, tutili controlado, no hay problemi. Unas turbulencias son de lo más normal en el aire –le dijo al Andino mientras le enseñaba los controles del aparato- Mira el barómetro, la presión está bien, la de Quignoni tiene que estar más alta, y mira el anemómetro, levante fuerza doce, y mira, bandera roja, y eso otro, fuerte marejada…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¡¡¡si estamos volando, como vamos a tener fuerte marejada!!! ¡¡¡Maricona di Merda!!! –mientras le daba unos cuantos cosquis. Ahora mismo voy a llamar a “Adecco” y que me devuelvan lo que he pagao por ti.&lt;br /&gt;-¡¡¡No!!! ¡¡¡Mi Signori!!! Relájese, verá como esto pasa al momento. Si quiere tómese un poco de agua y váyase al asiento de nuevo, por si hay más turbulencias –Acercándole un vaso con agua, para que bebiera el Andino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, usted verá, pero ya le digo, en cuanto lleguemos a Palermo y haga un par de llamadas en el celulare, no vas a pilotar ni los carros del Mercadoni –Se bebió el agua y salió de la cabina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y bien? –preguntó el Petiglia.&lt;br /&gt;-Nada, nada, tenemos que tranquilizarnos un poco que no son más que turbulencias… -dijo antes de bostezar- así que yo voy a echarme un ratito que estoy muy cansado y no he dormido bien esta noche.&lt;br /&gt;-¿Qué tal la Boda… un fiestón no?, ja, ja, ja. Oye, tu llama está algo nerviosa todavía… ¿Andino? ¡¡¡¡Mámma mía!!! ¿Ya te has quedao dormío, bambino? –y sin entenderlo, el Petiglia intentó relajarse mirando por la ventanilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, se siente uno como un Dios cuando va encima de un avión, eh, Uchi –dirigiéndose a la llama. Mira qué paisaje más hermoso… ¿ves aquello de allá? Debe ser el Río Guadiani, y mira, Méritta –La llama mascaba alfalfa impasible. A ti te dará lo mismo, pero ahí abajo nacieron los que conquistaron tu tierra, sí, y mira aquello otro, La Sierri de Tentugiorno. Nos acercamos a Seviglia, así que no vayas a alterarte de nuevo, que yo se que tu eres mu de Cádi, Uchi –La llama empezó a agitarse de nuevo, y a sudar. Tienes que estar tranquila Uchi, porque si te pones así en Seviglia no se qué será de ti cuando volemos por encima del Circuito de Palermo… Mira, ahí se ve a lo lejos, el río Guadalquivirini, y allá en lontananza, Seviglia –La llama, seguía sudando y temblaba. Mira, mira, qué preciosidad, con esos puentes, y esos edificios… y, ¡¡mira!! Aquello que se ve allí es la Giraldini –señalándole con el dedo a la llama, que emitía unos extraños ruidos por su hocico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrevolaban Seviglia, y el Petiglia no podía dejar de asombrarse ante su magnificiencia, de tal modo que no era consciente de que cada vez estaban más cerca de la Giraldini, y que el piloto no variaba el rumbo. La parte delantera del avión enfilaba a la Giraldini como una flecha a una diana, y se acercaban, trágicamente,  cada vez más hasta el mismo centro de tan emblemático monumento sevigliano, cada vez más cerca, y más cerca, y más…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;*Homenaje al carnaval Ilegal / callejero. (Nota del autor)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2317369449867400060-2654433987067724554?l=lafamiliavirtuali.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/feeds/2654433987067724554/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2317369449867400060&amp;postID=2654433987067724554' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/2654433987067724554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/2654433987067724554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/2006/12/captulo-iv-el-secuestro-primera-parte.html' title='CAPÍTULO IV. EL SECUESTRO (Primera Parte)'/><author><name>Señor de Pétille.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1562/1860/1600/peti.2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2317369449867400060.post-1196168120178938328</id><published>2006-11-24T19:38:00.000+01:00</published><updated>2006-11-24T19:45:40.627+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Último Virtuali'/><title type='text'>CAPÍTULO III. ANDINO Y LAS DOCE PRUEBAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;-¡¡Petiglia!! ¡¡Bambino!! ¿Cómo ta la cosa ragazzo?&lt;br /&gt;-¿Einnnn… quiéneh? –contestó Giusseppe con voz cavernosa.&lt;br /&gt;-¡¡¡Il Pishia, Il Andino… Giovanni Sandro… ma que cosa bambino!!! ¿cómo va? ¿Ma que cosa estate facendo?&lt;br /&gt;-¿Pishia? … -suspiró, y pensó mirando el reloj – No hay que ser Stronzzi…&lt;br /&gt;-Sí, Il Andino dil Pisco Peruano, Il pishia bambino, ja, ja, ja, ¡¡¡¡sono moltro alegro de parlare contigo tío, ragazzo di la Bajadiglia!!!! ¡¡¡¡Petiglia!!!!&lt;br /&gt;-Po anda que yo –bostezando.&lt;br /&gt;-¡Ma como! En Lima sono la otto de la tardi nonti mais, ¿qué pasa? ¿tan tarde sono allá? Sono afligido, bambino, pero es importanti, el Don me requiere, quiere que sea de la Familia… ¡¡de la Familia, bambino!! Y por eso ti llamo… ¡Por la concha de la Màmma!&lt;br /&gt;-Andino, son las 3 de la mañana anoche me despertaron, a las 3 de la mañana ruido que era mu raro. Además, estoy en mitad de una vendetta, han intentado acabar con el Don y estoy ingeniándomelas para llegar a la ciudad lo antes posible, por eso no puedo iniciarte en la Familia con este chapú. Si ni siquiera eres siciliano…&lt;br /&gt;-¡Ma como! ¡Bambino! ¿No sono preparatto? ¡Ma diche tú que io no sono siciliano! ¡Stronzzi! ¡¡Los sicilianos nacemo donde nos sale de los cojoni!! Io se el tanguillo de las liras… ¡¡Aaaaquellas liras antiqua que tanto en Roma dio que parlar…!!! Y me conozco el popurrí de La Raggazza de miei occhi, del Martini Aresi, ma, ma, ma, tu ere un capillita sevigliani di merda… io sono siciliano… ¡¡¡Siciliano, pischa!!! -concluyó echando lo que le quedaba de bilis por las fauces.&lt;br /&gt;-A ver, Andino, cálmate, vamos a ver si me entiendes… para iniciarte en la familia tenemos que hacer una serie de pruebas y ahora no es el mejor momento para llevar a cabo el rito iniciático.&lt;br /&gt;-¡¡Petiglia!! ¡¡Bambino!! ¡¡Ma que cossa!! ¡¡Sono molto triste!! ¡¡Cuán Stronzzi di merda!! ¡¡Ohhhhhhhhhhhhhhhhh!!! –y empezó a llorar a compás.&lt;br /&gt;-Oye, Andino, venga, no llores, hombre, que sí… que eres siciliano, lo decía en broma, mira, Andino, hagamos una cosa, recógeme en tu avión privado e intentamos llegar a un acuerdo, ¿capishe? –díjole, levantando la mano derecha con la palma hacia arriba y los dedos unidos en flor.&lt;br /&gt;-¡¡¡Grazzie!!! ¡¡¡Grazzie!!! ¡¡Petiglia!! ¡¡Sono el siciliano molto feliche dil Perú!! ¡¡Ere grande amico, il migliore pistolero!! ¡¡Ole el bambino!! ¡¡Cuore mío!! ¡¡Cuore mío!!&lt;br /&gt;-Prego, prego, Andino. Nos vemo a la Otto mezzo, horario italiano, ¿capishe?&lt;br /&gt;-Hecho, bambino, buona sera, cuore mío, buona sera… -y colgó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Giusseppe también colgó se dispuso a prepararle al Andino el ritual de iniciación en la familia, y buscó las pruebas para que formara parte de la misma. Se fue a su Biblioteca, y allí en la estantería llamada “Carnavaliti”, entre los tomos de “Al Son de la caja”, de Joaquinne Quignoni, y “La Andalucía de mis coplas” de Antonino Martini, sobresalía un libro viejo y polvoriento. Lo sacó de allí, sopló para quitarle la polvareda y leyó en su lomo: “Cuerpo de Auxiliares Administrativos de la Cosa Nostra – Volumen 1”. En el primer tema encontró lo que necesitaba para la Iniciación: “Las Doce Pruebas, Concepto y contenido”. Y leyó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un digno aspirante a &lt;strong&gt;hombre de negocios&lt;/strong&gt; de la Cosa Nostra Siciliana debe estar cualificado para desarrollar los siguientes contenidos, e ingeniárselas para desenvolverse en la Tacitta di Argento durante la Reunión de Familias o la guerra callejera, ya sea en el Mercatto o los callejoni. Por ello pasamos a enumerar las siguientes 12 pruebas, en las que son necesarios al menos 10 puntos para obtener el Título de&lt;strong&gt; hombre de negocios en grado de Siciliano&lt;/strong&gt;. En la ciudad de Cádi, siendo la hora que es acordamos las siguientes pruebas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 1: El aspirante debe seguir el Concurso de Agrupaciones desde las Preliminares hasta la Final, junior inclusive, mediante las retransmisiones de Onda Cádiz, con Carlo Ordogni como comentarista. (1 punto). Esta prueba tendrá valor doble si el aspirante vive en el Barrio de Loreto y ve Onda Cádiz con agüilla. En el caso de que el aspirante eligiera las retransmisiones de Canal Sur Radio con Manzorri y Pedregni, se tendrá en cuenta su valor y osadía, pero se le calificará con medio punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 2: El aspirante debe elegir una comparsa de Antonino Martini Aresi y encontrar en su repertorio al menos 50 metáforas que se entiendan, para ello el aspirante deberá explicarlas desarrollando su contenido, junto a un análisis morfo-sintáctico, no pudiendo usar más de un folio en blanco. (1 punto) Si, por el contrario, el aspirante prefiere una agrupación de Quignoni, deberá encontrar en su antología al menos 20 pasodobles de catástrofes, asesinatos, enfermedades, accidentes o terrorismo. Esta opción se valorará con tan sólo medio punto, dada la escasa dificultad que encontrará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 3: El aspirante debe comprarse un libreto de cualquier agrupación a su libre elección, y en él, debe corregir todas las faltas de ortografía que encuentre en menos de 2 minutos. Esta prueba tendrá valor doble si elige la modalidad de coro, o comparsa puntera, porque con tanta publicidad le será difícil encontrar el repertorio. (0’5 puntos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 4: El aspirante debe elegir una de las comparsas donde haya salido Ángello Subieli, y reconocer, identificar e imitar, al menos, 50 posturas diferentes de canto, interpretación y expresión corporal. (1 punto) Esta prueba valdrá 0 puntos si elige la comparsa “La Cuadrilla”, porque no queremos que nuestros aspirantes pierdan su dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 5: El aspirante debe comprar en Il Melli una cinta de las de 1 Dólar, a ser posible de Izquierdo Produzzioni, y transcribir enteramente, palabra por palabra, el contenido del repertorio. (1 punto). Se penalizará con 1 punto esta prueba en el momento que el aspirante golpee violentamente el radiocassette, preso de la ira que supone no entender lo que dice la cinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 6: El aspirante debe salir a la calle el sábado de Carnaval, acercarse a los tablaos de la Piazza San Francesco, tomarse unas cercecitas con sus colegui, y en el momento álgido de la noche que intente entrar en un bar para hacer sus necesidades urinarias. Se valorará en esta prueba la imaginación que le echa el aspirante a la hora de convencer al camarero para usar el servicio sin que le obligue a consumir una botellita de agua pequeña de 2 dólares. (1 punto). Se penalizará con 2 puntos, y un un expediente-vendetta, si el aspirante micciona en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 7: El aspirante, sigue en la calle, y quiere llegar a la Vigna. Debe preguntar a una persona cualquiera sobre la mejor manera de llegar hasta allí, y deben aparecer al menos otras 7 personas anónimas, desconocidas y de forma improvisada para que cada uno le diga “su mejor manera de llegar hasta La Vigna”. (1 punto). Si además, logra enterarse de algo y llega a la Vigna del tirón, se valorará con medio punto más. En el supuesto de que el aspirante reciba esta respuesta: “Lo siento, yo soy del otro Cádi”, se valorará con 2 puntos si logra descifrar dicho acertijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 8: El aspirante, aprovechando las circunstancias anteriores, debe buscar una agrupación callejera o ilegal, e intentar entender su repertorio sin que ningún bombista desaprensivo de otra agrupación o análogo, les sabotee la actuación a los de la callejera. (1 punto). Se valorará con 2 puntos, si lo que intenta hacerse oir es un romancero o la chirigota de las niñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 9: El aspirante, teniendo en cuenta todo lo anterior, debe pasar por las barras de La Cruz Verde e identificar, autor, año y premio en el &lt;strong&gt;chunta - chunta&lt;/strong&gt; que sonará en los diabólicos baffles que habrá instalados. (1 punto). Se valorará con medio punto más, si lo que suenan son sevillanas o Bisbal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 10: El aspirante debe encontrar en la Vigna, a esa hora de la madrugada, un cajero automático que funcione y que no le cobre la comisión. (0’5 punto). Se valorará con medio punto más, si el cajero está en la calle La Rosa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 11: El aspirante debe contar al menos 30 hamburgueserías clandestinas que sirvan comida y bebida en el barrio, a cualquier hora de la madrugada sin licencia ni papeles. (1 punto). Si, además, averigua lo que es un “Ponty”, se le valorará con medio punto más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Prueba número 12: El aspirante, aprovechando que está en la calle, que es sábado de carnaval, y que va un poco doblao, debe encontrar una agrupación de concurso, de las que hayan pasao a la Final. Si el aspirante logra pasar esta prueba y encontrar una agrupación finalista cantando el sábado de carnaval en su ciudad, se le calificará con 2 puntos y una mención positiva Cum Laude para futuras pruebas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para que conste en acta, si el aspirante presenta algún trabajo extra como “Me he colado en la Final sin tener la Credencial”, o “He visto a mi rival en el concurso y me ha saludado”, se le calificará con un máximo de dos puntos que serán acumulados a los anteriores, teniendo que sumar al menos 10 puntos para que se le conceda el Título, como se ha expuesto anteriormente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡¡Mamma mía!! –pensó Giusseppe. Apuntó todas las pruebas en un papel y salió a la calle para ir a buscar al Andino, pues ya se acercaba la hora a la que habían quedado. Ya camino de su cita el Petiglia pensó que lo mejor sería convencer al Andino de que lo llevara en su avión hasta Palermo, única ciudad de Sicilia con aeropuerto, y así llegar a tiempo a su encuentro con el Padrino. Esta ciudad estaba muy cerca de la Tacita, y era famosa por su Circuito de Velocidad, por los caballos, por la gomina de sus habitantes y porque en esta ciudad no es festivo el día del Maestro, como dijo una vez el Don de la Virtuali. Cuando llegó al aeropuerto, el avión privado de Giovanni Sandro estaba aparcado en doble fila, y éste estaba junto al soterrado tren de aterrizaje, sonriendo al Petiglia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De dónde vienes que llevo aquí esperándote un rato? –mientras se abrazaban.&lt;br /&gt;-Vengo de la Piazza di Espagna… y el resto ya lo sabes –bromeó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se montaron en el avión, dirección Aeropuerto de Palermo, y el Andino se puso a darle alfalfa a su llama, mientras el Petiglia miraba atento por la ventanilla cómo la gente y los coches disminuían de tamaño y el avión se alejaba súbitamente del suelo castigliano para tomar rumbo a la isla donde el tiempo se paró un buen día: Sicilia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada hacía presagiar, en aquel vuelo tan apacible, que los acontencimientos iban a dar un giro inesperado y que el piloto iba a enviar el siguiente mensaje por radio: “Maharahaj, Maharahaj, el cangrejo está en el salabar.” &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2317369449867400060-1196168120178938328?l=lafamiliavirtuali.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/feeds/1196168120178938328/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2317369449867400060&amp;postID=1196168120178938328' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/1196168120178938328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/1196168120178938328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/2006/11/captulo-iii-andino-y-las-doce-pruebas.html' title='CAPÍTULO III. ANDINO Y LAS DOCE PRUEBAS'/><author><name>Señor de Pétille.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1562/1860/1600/peti.2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2317369449867400060.post-3343388133057777695</id><published>2006-11-16T23:56:00.000+01:00</published><updated>2006-11-17T00:57:56.778+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Último Virtuali'/><title type='text'>CAPÍTULO II. LA OPERAZZIONE MALAYA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Il Petiglia colgó el celulare, y no sabía que hacer. De pronto se acordó de su amigo Bianco, Martini Bianco y se echó una copita para pensar con fluidez. En ese momento se acordó de Capri, y las fiestas de Martini en el pub de Dinio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguien ha oído hablar de la Jet-Set, del Glamour, del lujo, de los campos de golf, los yates y los Lamborghinis aparcados en la casapuerta, entonces ha oído hablar de la Costa dil Sole, y de su capital: Capri. Está situada varios cientos de Kilómetros al Este de la tacitta di argento, y es mundialmente famosa por su inmejorable clima y por los negocios que allí se realizan. Los hoteles de cinco estrellas que decoran lo que antes fueron parajes naturales están acompañados por innumerables campos de Golf, o de Polo, deportes sicilianos de toda la vida, y allí acuden los más ricos del país y del continente. Incluso, ha sido el destino turístico de los jeques más ostentosos de Oriente Próximo, que únicamente con sus generosas propinas acababan con los presupuestos deficitarios de la Casa Consistorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al frente de la misma está un personaje muy particular, llamado Don Giuliani P., y apodado Il Caschiuli, que después de abandonar a su mujer, la Signora Zaldivarini, mantiene un romance con una tonadillera muy conocida llamada Issabella. Il Caschiuli está siendo investigado por los Federales desde hace años por la cantidad de negocios sucios que tiene. Está enfrentado políticamente con el Gobernador de la región, uno al que llaman Il Testa Magna, pero la estrecha amistad que une a la tonadillera con este Testa Magna ha hecho que los Federales hayan fracasado siempre en su tarea de llevar al Caschiuli a la prisión de Alhaurino Il Grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los negocios de este Alcalde están relacionados con la construcción. Desde su sillón ha conseguido cambiar el panorama urbanístico de una amplia zona de la región, gracias a increíbles y millonarias recalificaciones con las que ha construido chalets, hoteles, puertos deportivos y decenas de Campos de Golf. Por el contrario, ha dejado sin equipamientos y sin los servicios más elementales a sus conciudadanos, amén de transformar por completo la natural belleza paisajística de Capri, en una ciudad prefabricada de cemento y plástico. La mano derecha del Alcalde es un tal Rocco, famoso por la cantidad de fieras disecadas que tiene en su enorme finca, en la que hay desde jirafas, rinocerontes, tigres y leones, hasta dos helipuertos. Sus cuadras albergan cientos de caballos andaluces, que según la leyenda se los ganó al Magnate portuense Il Caravaggio en una apuesta allá por el año 99, cuando le porfió que la Parra Bomba ganaría el primer premio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este tal Rocco no sería nada sin Raludo Il Saníssimo, un modesto contable y propietario de un Volkswagen azul. Raludo trabaja para la familia Virtuali y tiene como guardaespaldas a Il Kurriero y a Il Patrico. Ellos son los que mueven el cotarro y agitan la botella de la burbuja inmobiliaria de la zona. Raludo planea, ordena y manda a sus guardaespaldas a que extorsionen a los pequeños propietarios de Capri. Ya sean huertas o explotaciones ganaderas, o naves industriales, sus dueños son asediados por Il Kurriero e Il Patrico con interminables ferias y festejos inexistentes que inventan para presionarles a que vendan sus terrenos a las grandes inmobiliarias y constructoras, entre las que destaca la de Rocco, que a su vez, se beneficia de las continuas recalificaciones de terreno que ejecuta Don Giuliani, previa orden de Raludo. Digamos que Rocco y Don Giuliani son unos títeres en manos de Raludo y sus secuaces, que son los que de verdad mandan en aquella localidad costera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez proyectados los campos de golf, los hoteles o los centros comerciales es hora de enviar esta información a oídos del Don, y éste habla con los representantes del lugar para que la Familia Virtuali participe en alguna actuación veraniega, ya sea en la misma Capri o en su cinturón metropolitano, formado por San Pietro di Alcantari, Stepponi o Sabinilles. Donde nunca han actuado es en Alyasira, porque allá manda de forma hegemónica la Camorra, y la N’dranguetta… y esas son palabras mayores para los &lt;em&gt;hombres de negocio&lt;/em&gt; sicilianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il Petiglia después de recordar todo esto, empezó a caer en la cuenta de que necesitaba un salvoconducto para poder atravesar el país en el menor tiempo posible y esquivar así a los Federales que le seguían la pista desde que se zafó del pelotón fumigador, y sin dudarlo pensó en Il Saníssimo como la mejor alternativa para tamaña aventura. Mientras apuraba la copa llamó a Raludo, desde un número desconocido, como solía acostumbrar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Sí, hay problemi, excusi bambino, pero no podemos parlare en este momento.&lt;br /&gt;-¿Pero que diche bambino? ¿Va vení con el Polo o qué?&lt;br /&gt;-Ma que cosa… Petiglia, cuán picolo respetto… ma te estoy diciendo que puede que los Federales me tengan pinchado el celulare, por el caso este… Operazzioni Malaya, ¿capishe?&lt;br /&gt;-¡¡¡Vaffanculo!!!&lt;br /&gt;-¡Stronzi di merda! La Zaldivarini al final ha vendido a Don Giuliani P., ¿o es que no ves el Tomatini?&lt;br /&gt;-¿Y qué pasará con vosotros? ¿Os han descubierto?&lt;br /&gt;-¡Que va! Cuando cazaron a Il Patrico tuvieron que soltarlo antes de las 72 horas legales…&lt;br /&gt;-¿Ma como?&lt;br /&gt;-Le dijeron que cantara y que les soplara quién estaba detrás de todo y el Patrico se puso allí a cantarles el popurrí de los Condenaos una y otra vez, dejando sin tabaco al Cuerpo de la Policía Local de Capri; y de tanto cantar y soplar lo soltaron de lo cansino que fue.&lt;br /&gt;-Increíble…&lt;br /&gt;-Eso no es todo: entre cuarteta y cuarteta gritaba: “Óscari es el mejón… ¡Viva el Óscari!”, y los policías flipando, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giusseppe no daba crédito a lo que oía: todo aquel imperio urbanístico ideado en la sombra por su amigo Raludo Il Saníssimo y ejecutado por Rocco y el Caschiuli se había venido abajo. Pero, si habían trincado a Don Giuliani, y la Signora Zaldivarini fue la que habló demasiado, entonces, tenía que ponerse en contacto rápidamente con una persona…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en el casco antiquo, una siniestra mano se crujía los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cantuesi, Cantuesi! Me has fallado… os habéis comportado como simples aprendiches… Io podría considerarlo una falta de respetto. Pero veo que no sois mala gente en el fondo, y como io sono justo y nunca me he colado en la final sin merecerlo, os voy a dar una seconda oportunittá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh! Grazzie, Padrino, es usted tan bueno, Don Valdivieri –mientras besaban su enorme anillo de oro y brillantes en el que se leía “Por gentileza de la SGAE”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta! Ahora, tú, Cantuesi, ve y encuentra a ese tal Petiglia que nunca me dio buena espina. Hazle creer que estás de su lado, y que quieres traicionarme. Dile que no estás a gusto con estos viejos comparsistas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, Don Valdivieri… -repuso Pietro, apesadumbrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es lo que dice todo el mundo, hombre no te pongas así que no es para tanto. Pues eso, Cantuesi, ofrécete para trabajar para él, conviértete en su mano derecha… si se resiste mucho cómprale alguna cinta de Il Melli, de esas de 1 dólar, esa es una oferta que no podrá rechazar. Y cuando hayas ganado su confianza… ¡zas! Lo atrapas como a un cangrejo moro… Ja, Ja, Ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, en el escondite secreto del Petiglia, éste intentaba ponerse en contacto con su amigo Zaldini...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Con quién hablo?&lt;br /&gt;-Soy Larry.&lt;br /&gt;-¡Ma como diche…! ¿Barry…?¿…?&lt;br /&gt;-No, no, Larry, como el de los Celtics. Soy el nuevo criado de Zaldini*.&lt;br /&gt;-¿Y que le ha pasado a Roggerio…?&lt;br /&gt;-Se nos fue… era muy mayor y estaba muy enfermo…&lt;br /&gt;-Joder, digo, ¡mèrde!, lo siento… es una gran pérdida, era de los mejores Virtuali que teníamos.&lt;br /&gt;-Grazzie, grazzie… nadie conducía como él.&lt;br /&gt;-Prego, bambino, ma tu Signor Zaldini… ¿dónde sa metío?&lt;br /&gt;-Pues verá… han caído todos en desgracia. La Operazzioni Malaya nos está destruyendo a todos, y muy pocos hemos conseguido salvarnos. Tan sólo quedo yo, y la tal Issabella, pero no tardará en caer. Y mira que somos honrados, católicos y vamos a misa...&lt;br /&gt;-¿Qué me estás contando?&lt;br /&gt;-Primero detuvieron al cuñao de Zaldini… ¡sí joe!, Don Giuliani Pelaezze… el del bigotito… porque la Zaldivarini, su mujer, y hermana de mi Signor, aireó nuestros negocios, y los Federales fueron a por todos.&lt;br /&gt;-¡Porco Dio!&lt;br /&gt;-Luego cayó la Signora Zaldivarini, y detrás su hermano... Don Zaldini.&lt;br /&gt;-Pues nada, hombre, me temo que tampoco me podéis ayudar vosotros. Cuando consiga llegar a la ciudad, los sacaremos a todos de allí –y colgaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última esperanza de Giusseppe para lograr un salvoconducto se esfumaba con estas últimas detenciones. Tan sólo quedaba ponerse en contacto con una persona que movía los hilos en otra parte del país. Pero ya era muy tarde, y el Petiglia se durmió. Y a eso de las 3 de la mañana una repentina llamada lo despertó. &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;p&gt;&lt;hr /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;*Zaldini es diminutivo de Zaldivarini (nota del autor)&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2317369449867400060-3343388133057777695?l=lafamiliavirtuali.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/feeds/3343388133057777695/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2317369449867400060&amp;postID=3343388133057777695' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/3343388133057777695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/3343388133057777695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/2006/11/captulo-ii-la-operazzione-malaya.html' title='CAPÍTULO II. LA OPERAZZIONE MALAYA.'/><author><name>Señor de Pétille.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1562/1860/1600/peti.2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2317369449867400060.post-6557245078917114469</id><published>2006-11-06T14:47:00.000+01:00</published><updated>2006-11-06T14:55:03.499+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Último Virtuali'/><title type='text'>CAPÍTULO I. EL CAPO DI TUTIGLI CAPI.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aquella mañana Toni Il Burgerio se levantó muy temprano... a eso de la una menos cuarto... y montado en su Vespa se dio una vueltecita, tranquilo y paseando por los alrededores de nuestra ciudad. Poco después de atravesar las tortuosas calles que siempre estaban en obras, hizo su primera parada en el Bar de Óscari Virtuali. Este bar, regentado por uno de los Virtuali más poderosos, era realmente una tapadera donde en alianza con Il Melli se intercambiaba armamento de primera calidad a precio de costo, a razón de suculentas comisiones que cobraba Óscari en persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il Burgerio, como Padrino de la Virtuali aprovechaba este antro para recibir unos ingresos extra, a la vez que tenía, en el centro neurálgico de las actividades mafiosas de la ciudad, un local de esas características, frecuentado por prestamistas, policías corruptos y corredores de apuestas del distrito Sur de la ciudad. No en vano, alrededor de este bar y durante la guerra de bandas callejeras que se celebra en Febrero se concentra todo el Hampa de la ciudad, haciendo allí mismo, sobre las bateas, o en las escaleras de correos, alarde de su poder, riqueza y altanería. Y esto lo aprovechaban muy bien Il Burgerio, Óscari e Il Melli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il Burgerio había quedado allí para acercarse junto a Óscari al Palacete di Congressi, donde tenía lugar la elección del nuevo Capo di Tutigli Capi, que era el cargo más importante dentro del organigrama de la Cosa Nostra de Sicilia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está el Óscari? –preguntó a su madre que salía de detrás de la barra.&lt;br /&gt;-¡Mio filio! ¡Mio Filio! ¡Mio Filio! –no paraba de repetir una y otra vez... llorando...&lt;br /&gt;-¿Qué dise carajo?&lt;br /&gt;-¡Mio filio! ¡Mio Filio! ... ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento Toni Il Burgerio recibió una llamada a uno de sus celulares y contestó:&lt;br /&gt;-Dime, sí, sí, estí llegando, pero man cogío semáforo en la Avenitta. Sí, joe, que voy ya pa ya. Si casi te estí viendo. Enga, chao bambino –y colgó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando giró el taburete para ver qué quería decir la madre de Óscari, ésta ya no estaba detrás de la barra. Toni, comenzó a llamarla, por si estaba dentro, en el comedor. Pero ésta no contestaba. Il Burgerio, en un alarde de fuerza y gaditanismo se levantó y avanzó unos pasos para ver si conseguía verla por los servicios, cuando de pronto, tres encapuchados que entraron al grito de “¡Viva Cai! ¡Dispensare la Credinciali!” comenzaron a disparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡¡Ra ta tatatá Ratatatatá... Ra ta tatatá Ratatatatá...!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiroteo fue espectacular, y al ruido de las Thompson se unieron los de los vasos, botellas, platos, sillas y mesas que se iban rompiendo de los impactos. Il Burguerio cayó al suelo y en un último hálito intentó esconderse reptando a través de las mesas, pero fue en vano. El charco de sangre llegaba hasta la puerta, y amenazaba con bajar cuesta abajo hasta la heladería, cuyo dueño miraba amenazante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Como me manchéi la sombrilla cobrái ehn...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los asaltantes se acercaron al cuerpo moribundo de Il Burgerio, le registraron y comentaron entre ellos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No la lleva encima!&lt;br /&gt;-¡Maldito sea! Cuando se entere el Don nos va a matar.&lt;br /&gt;-Cantuesi, nosotros hemos hecho lo que hemos podido. De todas formas, él ya no podrá usarla. Ja, Ja, Ja...&lt;br /&gt;-Ja, ja, ja, es cierto, Virtuosi, venga... ¡huyamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en la otra punta de la ciudad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Don Valdivieri! Venga, entre, que ya va a empezar la votación –Comentó, acercándose a él y poniéndole las manos sobre las hombreras de su chaqueta en señal de respeto y afecto.&lt;br /&gt;-Espera un momento, que me tienen que enviar la señal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogió unos prismáticos y los dirigió a la Torre Tavira. Allí, en lo más alto, estaba apostado uno de los tres asaltantes -aquel al que llamaban Cantuesi- como habían acordado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos Cantuesi, ahora saca la Credinciali para que tu Don la vea... vamos Cantuesi... vamos... vamos... ¡vamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en ese momento el encapuchado desapareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! ¡No lo puedo entender! ¡Es todo muy extraño... está donde habíamos acordado, pero no ha completado la señal...! ¡Espero que tenga una buena explicación...! ¡Porque si no... si no... lo voy a...!&lt;br /&gt;-Venga, Don Valdivieri, tranquilo, no se me altere, ya verá usted como los chicos han cumplido con su cometido.&lt;br /&gt;-Quiera el Dios Momo que así sea, Pietro... Quiéralo el Dios Momo...&lt;br /&gt;-Ya verá usted como sí... ¿entramos?&lt;br /&gt;-Será lo mejor, ya que, sin ese personajillo... no hay nada de lo que preocuparse aquí dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Valdivieri regentaba el cargo de Capo di Tutigli Capi desde hacía tiempo, pero las tensiones internas, los frecuentes abusos y el mal funcionamiento de los negocios de los demás capos, hacían que en esta elección peligrase su cargo. El otro candidato era Francesco Cardenale, antiguo Caporegime de la familia de Ramone Pegnalver y Emmanuelle Sanchini, Il Noli. Este último se hizo famoso, por el toque añejo que impregnan sus trabajos para la familia; se dice, que trabaja como lo hacían los más viejos del lugar en los tiempos de la Gran Depresión, a la vieja usanza sicialiana de nudillos in mostrattore... todo un clásico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la Reunión, acudieron todos los capos de la ciudad: Santanderini, Il Vera, los Lovieri, los Carapappiero, y así hasta una veintena de ellos, incluso, habían llegado capos ‘invitados’ de la zona del Estrecho… del Estrecho de Messina, traídos en limusinas por alguna Mano Negra para que intercedieran en la elección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Valdivieri pensó que sin Il Burgerio en la Reunión todo sería muy sencillo, y renovaría por cuatro años más su mandato, pudiendo mover con más facilidad todos los hilos. Pero no sucedió como se esperaba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡No!! ¡¡No puede ser que hayan elegido a ese Francesco!! –se lamentaba Don Valdivieri.&lt;br /&gt;-No me llore, Don Valdivieri, que luego no le salen buenos pasodobles.&lt;br /&gt;-Déjame, Pietro, voy ahora mismo a ver qué ha pasado con el ‘trabajo’ que les encargué a estos... ¡¡vulgares aprendices!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ambos se marcharon de la ciudad y se dirigieron a la infranqueable residencia de los Majarahti, en el otro lado de la Bahía...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, en el bar de Óscari alguien reía a carcajadas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ja ja ja, ¡Credinciali bonita! ¡Credinciali Bella! Muacs, muacs, desde que te llevo colgada en mi pecho me traes suerte, mira, si hasta tienes tres casquillos aquí, espera que te los quite, ja, ja, ja, ¡muacs! ¡Mi Credinciali! Ja, ja, ja. ¡Mi Credinciali! ¡Y no vea como lo han puesto to con el ketchup que había en las mesas! Ja, ja, ja. ¡Mi Credinciali!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró a su alrededor y todo estaba hecho un Cristo, se sacudió los cristales, sacó su celulare del bolsillo y llamó al Petiglia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Killo… Petiglia... sí, joe déjate de rollos, quiero que vengas a Cai... ¡hoy mismo! ... Nada de peros, te apañas como puedas, pero se prepara una vendetta y tienes que estar por aquí… sí, creo que han secuestrado a Óscari, sí… seguramente hayan sido ellos, habla con Il Saníssimo y a ver qué podéis averiguar, pero preséntate en el Cantábrichi de inmediato... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2317369449867400060-6557245078917114469?l=lafamiliavirtuali.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/feeds/6557245078917114469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2317369449867400060&amp;postID=6557245078917114469' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/6557245078917114469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/6557245078917114469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/2006/11/captulo-i-el-capo-di-tutigli-capi.html' title='CAPÍTULO I. EL CAPO DI TUTIGLI CAPI.'/><author><name>Señor de Pétille.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1562/1860/1600/peti.2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2317369449867400060.post-2456001422440923189</id><published>2006-10-31T00:37:00.000+01:00</published><updated>2006-10-31T00:38:04.003+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Último Virtuali'/><title type='text'>Prólogo.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muchos años después, frente al pelotón fumigador, el Coronel Giusseppe Il Petiglia había de recordar aquella remota tarde en que su mujer lo llevó a conocer la tienda de discos de Il Melli. La ciudad era entonces un hatajo de callejuelas laberínticas y casitas blancas, bellas y apuntaladas, construídas a la orilla del mar sobre una isla que navega sin rumbo desde hace miles de años en el devenir de los tiempos. Sus habitantes llevaban una peculiar forma de vida basada en las tradiciones más ancestrales de Sicilia, como eran la pesca, el vino, la canción y la familia. Cada año, durante el mes de Febrero se celebraba en el Grande Teatro di Falla una reunión con todas las familias de la ciudad. Allí, los hombres de negocio exponían sus mejores proyectos, armas y trajes de seda de mil dólares ante la atónita mirada del pueblo, que con tanto respeto como temor, servía de base a todo el entramado de la Cosa Nostra Siciliana. Con un simple chasquido de sus dedos, los hombres de negocio con gafas de sol y tomando cervecitas en las bateas, movían los hilos de policías, jueces y políticos de la ciudad, aunque nunca consiguieron ponerse de acuerdo con La Radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella tarde, Il Petiglia paseaba cerca del Mercatto con su esposa, y un fajo de cien de los grandes en el bolsillo, cuando se encontraron cara a cara con Il Melli. Este individuo era temido dentro y fuera de la ciudad, e incluso, había leyendas de él allende los mares. Il Melli y sus dos hijos habían configurado uno de los Imperios del Hampa más solicitados por sicilianos, italianos, españoles, yugoslavos, y algún que otro peruano. Su fuerza residía en la capacidad que tenían de suministrar mercancías, armamentos y munición de todo tipo a cualquier persona que estuviera en su radio de acción. Allí, con la Bella Bambina y sus Sciurriero, a un lado, y el Mezzo Barba, con el puesto de Omelletes di camaronne, en el otro lado, la fuerza y el poderío de este curioso personaje siciliano eran letales, gracias a estos invulnerables guardaespaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel improvisado patíbulo, Il Petiglia recordó aquella remota tarde en que fue a conocer la tienda de Il Melli…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡Pelotón!! ¡¡Carguen!! ¡¡Apunten!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¡¡TENGO LA CINTA DE CHARRÚAS!!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enorme General, vestido con chaquetón de pelo de increíbles dimensiones, se paró, se dio la vuelta con rapidez e incredulidad, y con voz tenue le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘¿No tendrás también el libreto?’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí delante de una docena de paramilitares armados con fusiles de asalto AK-47, se pusieron a cantar… En mi balcón dejá caer tengo a mi caña, caña caletera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esa época, mucho después de la Gran Reunión de Familias, donde se veían las caras las cinco familias más importantes de la ciudad, y a pocos días del nombramiento de Francesco Cardenale como Capo di Tutigli capi, Il Petiglia era un fuera de la ley, tanto de la Oficial, como de la ley de los sicilianos; vivía al borde de la ley porque dentro de la ley hay más bordes que fuera. En un despiste fue detenido, juzgado y condenado a muerte, pero consiguió zafarse de aquella forma tan siciliana y juró vendetta ante quienes lo habían entregado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, escondido en su refugio lejos de Sicilia, continuará su labor como sicario de su familia, La Familia Virtuali, con la que podrá enfrentarse a las otras familias de la ciudad, como los Carapappiero, los Iulleri, los Lovieri, los Scieriffes, los Seluigis o los Santanderinis, entre otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las intermitentes visitas del antiguo Consiglieri de la Virtuali, y ahora Padrino, Toni Il Burgerio, le servían para planear juntos los negocios: acciones con las que conseguir más respeto en la ciudad y debilitar, poco a poco a las demás familias, con el fin de lograr la hegemonía y dominar todo el Hampa de Sicilia…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2317369449867400060-2456001422440923189?l=lafamiliavirtuali.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/feeds/2456001422440923189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2317369449867400060&amp;postID=2456001422440923189' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/2456001422440923189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2317369449867400060/posts/default/2456001422440923189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lafamiliavirtuali.blogspot.com/2006/10/prlogo.html' title='Prólogo.'/><author><name>Señor de Pétille.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1562/1860/1600/peti.2.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
